lunes, 10 de octubre de 2011

La llave

Esa llave aun perdida... La llave que me sirve para deshacerme de esa parte de mi que tanto odio y amo a la vez. Creí que estaría en ti, pero no. Entonces, ¿por qué me sigo aferrando al deseo de verte cada mañana? ¿Por qué eres mi más preciada reliquia? Este amor que siento por ti es tan bonito y extraño que palabras me faltan para describirlo. Mi amigo, mi hermano, el que me sufre y me aguanta, la diana pobre de mis ofuscaciones, que aun así, vuelve de nuevo aunque le haga daño.
Al fin y al cabo, me confunde este tema tanto, que no se ya si la llave no soy otra que yo misma, o si quizás no hay llave que pueda liberarme de esa faceta mía, puesto que es parte de mi, no es jaula sino coraza, no prisión sino fortaleza, solo muros infranqueables que mi conciencia crea cuando necesito pensar, aunque luego tanto los deteste.
Quizás tú abres la puerta cuando, después de mucha voluntad y fuerza, me regalas una sonrisa.
Quizás no hay llave. Quizás un día marches y me quede para siempre en la jaula de mis pensamientos. Quizás un día me marche para pensar. Quizás me confundo y esto no son otra cosa que sandeces.
Pero creo que no, porque al fin y al cabo, contigo subido al cielo y he podido rozar con mis dedos esa emoción, ese estado que se llama felicidad.